La familia un tesoro que cuidar
Saludos mi queridos amigos empiezo este blog para ayudar a padres en la educación de sus hijos, la familia es un pilar muy importante en mi vida y cómo en los tiempos que vivimos está muy desestabilizada por diversas razones, es un momento crítico, por eso veo necesario apoyarla de manera comprometida.
Por esta razón mi compromiso es hacer todo lo que pueda para fortalecerla y para sanarla, creo en un Dios que sana el alma, que venda el corazón y cura las heridas. Él me ha entrenado, me ha sanado y andando con él he aprendido a caminar en la reconciliación y el amor. Es un gran sueño para mi, ayudar a familias que quieren mejorar sus relaciones y construirse como fuertes refugios y lanzaderas para sus hijos.
Y de esto hablaré hoy de refugios y lanzaderas. Sigue este maravilloso camino conmigo de la mano de nuestro maestro invisible que nos ama, Jesucristo.
Un refugio es un lugar para esconderse de los ataques de los enemigos, es un lugar necesario para tiempos de guerra, tiempos de afrentas sociales, tiempos de lucha por la supervivencia. Es un lugar dónde no hay peligro, dónde eres aceptado y estás seguro que nadie que está en él te va a atacar, es un lugar donde hay respeto y amor por la esencia de cada uno. Es un lugar en el que tenemos lo suficiente para sobrevivir emocionalmente y físicamente.
Pero no siempre las familias son refugios, no son refugios cuando algún miembro ofende a otro, cuando hay rivalidad y competencia y cuando falta un sincero aprecio por el valor de cada uno. Cuando el amor falla y no hay reconciliación. Todo esto es comprensible porque somos humanos y podemos fallar a nuestros propósitos. Por eso necesitamos a Jesús en la familia porque Su gran amor es reconciliador y porque Él es la fuente inagotable de amor para cada individuo que le busca.
Recuerdo que cuando era adolescente (17 años) fui a un campamento de 15 días, era monitora de tiempo libre y trabajé allí con amigos del alma que eran monitores conmigo. No recuerdo bien que pasó en los últimos días que mis amigos se enojaron conmigo y dejaron de hablarme , yo no sabía ni porque se habían enojado y no entendía lo que estaba pasando, pero en un entorno así, era muy difícil para mí estar en el campamento, no supe como hacer, así que sufrí en silencio el resto de los días sin que hubiera ningún cambio.
Cuando llegamos a nuestra ciudad mis padres vinieron a buscarme y cuando entré en el coche sentí que estaba segura que podía hablar, que ellos me entendían y me amaban y empecé a contarles todo lo que había pasado. Cuando terminé sin que ellos me dijeran nada, yo les dije que bueno es llegar a casa y tener unos padres con los que pueda hablar y ser aceptada. Estoy tan feliz . Mi padre me dijo que bueno es tener una hija que te diga esto. Fueron momentos inolvidables que han estado presentes toda la vida, en los que experimentamos la plenitud de la felicidad.
Así que animo a todas las familias a ser refugios dónde cada miembro se pueda esconder en el tiempo necesario y pueda ser restaurado su corazón herido por la circunstancia que sea, pueda ser nutrido de amor y fortalecido en la fe hasta poder estar seguro en el espacio exterior, el mundo real. Por tanto es un lugar profundamente espiritual.
¿Te preguntas porque una familia debe ser una lanzadera?
Una lanzadera es un soporte que ayuda a lanzar los cohetes al espacio, según la Real Academia Española es un: » Vehículo capaz de transportar un objeto al espacio y situarlo en él.» Según esto el propósito de la familia sería ayudar a sus hijos a proyectar su vida en el mundo exterior. Y de esto hablaremos en el próximo post.
Con todo mi corazón
Danah
